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Las pruebas en su contra aumentan, pero Israel rechaza investigación internacional

Jueves 10 Junio 2010

Denuncias de torturas, amenazas, fotos de disparos directos a los activistas, decomiso de material periodístico que luego fue adulterado: las evidencias contra el gobierno israelí aumentan, y la ONU y diversos países insisten por ello en la presencia de observadores internacionales en las pesquisas sobre el asalto a la Flota Humanitaria.


El Ejército israelí anunció que llevará a cabo su propia investigación de la incursión -hace un par semanas- contra una flotilla de ayuda humanitaria que se dirigía a Gaza, en la que fueron asesinados al menos nueve pasajeros.

Israel rechazó los pedidos de un tribunal internacional. El Ministro de Relaciones Exteriores británico pidió presencia internacional en la investigación.

Sobre la decisión israelí, el canciller inglés William Hague declaró: "En dicha investigación debería haber presencia internacional. Seguimos haciendo un llamado a Israel para que se asegure de que esto suceda, conjuntamente con una solución para la situación actual de Gaza, que permita la reconstrucción de empleos, hogares y medios de vida".

Mientras tanto, los pasajeros irlandeses que se encontraban a bordo del Rachel Corrie, el único barco de la flotilla de ayuda humanitaria con destino a Gaza que en un principio pudo seguir su rumbo, expresaron durante el fin de semana sus críticas a Israel por haber capturado la embarcación en aguas internacionales.

Dennis Halliday, el ex subsecretario general de las Naciones Unidas que se encontraba a bordo del barco, afirmó:

"La indignación de que se haya hecho prisioneros a ciudadanos irlandeses en aguas internacionales es de una enorme dimensión. Hombres fuertemente armados que amenazaron a ciudadanos irlandeses y malayos que compraron este barco para nosotros y la tripulación, personas filipinas excelentes; el capitán es de Escocia; todos fuimos acorralados y tratados como animales. Lo que quiero decir es que fue inaceptable".


Aumentan las evidencias contra la indiscriminada fuerza usada por Israel

Por otro lado, y aunque en principio Israel pudo controlar hasta cierto punto la información sobre el mortal ataque a una flotilla humanitaria internacional, ahora comienza a emerger evidencia de testigos y de sobrevivientes en contra del gobierno y los militares israelíes que participaron en el asalto.

Hay denuncias de golpizas, abusos y omisión de asistencia médica a pasajeros que nunca se resistieron al operativo. Las Fuerzas de Defensa Israelíes también habrían adulterado grabaciones de audio y editado a su favor videos sobre el incidente.

Además, crece la hipótesis de que los soldados israelíes tenían la orden de tirar a matar. Las autopsias revelan tiros directamente en la cabeza de las víctimas.

La prensa fue uno de los primeros objetivos de los comandos israelíes al abordar la "Flotilla de la Libertad", que se dirigía a Gaza con ayuda humanitaria. Los uniformados atacaron a los fotógrafos, mientras que a los demás reporteros les confiscaron equipos de audio y vídeo, que aún no han sido devueltos.

"Estaba claro que Israel quería controlar la cobertura periodística desde el mismo comienzo", dijo Huwaida Arraf, la presidenta de Free Gaza, el movimiento que organizó la llamada Flotilla de la Libertad.

Aproximadamente 60 periodistas internacionales se encontraban a bordo de la embarcación atacada, y estuvieron entre los últimos liberados por los israelíes.

Las autoridades de Israel negaron acceso de los medios a los detenidos. Tampoco permitieron hablar con los activistas de Free Gaza cuando fueron deportados desde el aeropuerto internacional Ben Gurión en Tel Aviv.

Asimismo, impidieron entrevistar a los hospitalizados. Soldados israelíes vigilaban el ingreso a los sanatorios.

Además del cerco informativo, el gobierno adulteró audios y videos confiscados

En tanto, los periodistas que intentaban entrar en a Gaza eran expulsados en el puesto fronterizo de Erez.

El Comité para la Protección de Periodistas (CPJ, por sus siglas en inglés) denunció que Israel había editado y distribuido imágenes confiscadas a los reporteros extranjeros que se encontraban en la flotilla.

CPJ se refería a las denuncias hechas por la Asociación de la Prensa Extranjera en Israel, que afirmaron que los militares “emplearon selectivamente imágenes para apoyar sus afirmaciones de que los comandos abrieron fuego sólo después de ser atacados".

Mientras, las fuerzas israelíes debieron clarificar y corregir otra cinta de audio divulgada a los medios.

En esa grabación adulterada, uno de los supuestos "activistas" a bordo de la flotilla le habría dicho a los soldados israelíes: "Regresen a Auschwitz", con un aparente acento falso del sur estadounidense. También parece escucharse que esa persona afirma: "Estamos ayudando a los árabes contra Estados Unidos. No olviden el 11 de septiembre (de 2001), muchachos".

Las fuerzas israelíes también dijeron haber grabado la voz de la presidenta de Free Gaza, Huwaida Arraf en el Mavi Marmara, el principal barco de la flotilla y en el que murieron los activistas. Sin embargo, ella se encontraba en otro navío: el Challenger 1. 

"No había sureños estadounidenses en la flotilla. Además, las únicas personas que se comunicaron con los israelíes aparte de mí fueron los capitanes", dijo Arraf a la agencia de noticias IPS.

"Uno era británico, dos griegos, dos turcos y uno argelino, y actuaron de forma muy profesional. Yo estaba cerca de la radio durante todo el proceso de comunicaciones con las fuerzas israelíes, y no se dijeron esas injurias", aseguró.

Sin embargo, a pesar de la rectificación de las fuerzas israelíes, persisten discrepancias incluso en el audio corregido, divulgado cinco días después del primero. Las referencias a Auschwitz y a los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York y Washington permanecen.

Disparos directos a las víctimas, torturas a los sobrevivientes, amenazas a la prensa

Los testigos aseguran que fueron los militares israelíes quienes comenzaron a disparar, y lo siguieron haciendo aún después de que los activistas que le ofrecieron resistencia ya habían sido neutralizados. Varios detenidos denunciaron haber sido golpeados en la cárcel, durante su estancia, y también en el aeropuerto Ben Gurión cuando ya eran deportados.

La corresponsal de IPS Mel Frykberg, fue amenazada física y verbalmente por la policía israelí cuando presenció y tomó fotografías de varios activistas esposados llevados a la fuerza en el aeropuerto.

Paul Larudee, activista estadounidense de 64 años, diabético, tuvo que ser hospitalizado tras ser golpeado en forma reiterada. Kenneth O’Keefe, un ex marino irlandés-estadounidense, fue internado en Tel Aviv también tras haber recibido reiteradas palizas. O’Keefe se resistía a ser deportado, pero su abogado le aconsejó que abandonara el país por su propia seguridad.

El desinterés de la prensa internacional ayuda a la campaña israelí


Aunque se esperaba que nueva evidencia emergería con la llegada a Estambul, a Atenas y a otras capitales europeas de los activistas liberados, el ataque a la flotilla ya no ocupa titulares en los principales medios del mundo.

Y esto fue probablemente lo que los israelíes esperaban al controlar la cobertura inicial.

Sin embargo, la polémica por la ofensiva y sus consecuencias no merma.

Las autopsias efectuadas en Turquía revelan que varios de los muertos tenían numerosos disparos en la cabeza, además de en otras partes del cuerpo. En total, se dispararon 30 tiros para matar a nueve personas.

Las fuerzas israelíes tienen una política de "confirmar la muerte" de un enemigo: cuando una persona considerada peligrosa para un soldado u otros israelíes es neutralizada con varias balas, se la debe rematar con un tiro en la cabeza a corta distancia.

Los activistas acusan a las autoridades de Israel de negar atención médica a los moribundos y a los heridos de gravedad, a pesar de sus desesperados pedidos de auxilio. También habrían impedido a otros activistas correr en su ayuda.

Los sobrevivientes, por su parte, cuestionaron además las afirmaciones israelíes de que los soldados sólo usaron fuego real luego de ser atacados por algunos de los activistas, que lograron herir a varios uniformados.





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