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Impuesto bancario para las economías más golpeadas, pide OXFAM

Lunes 7 Junio 2010

La idea de tasar las operaciones bancarias con una pequeña cantidad para destinarla a las economías en desarrollo y a solventar la crisis climática va ganando terreno. Con apenas un 0.05% de impuesto, podrían generarse entre 150,000 y 520,000 millones de euros para aliviar los problemas el mundo.


Con motivo de la reunión de los ministros de Economía del G20 en Busán (Corea del Sur), Oxfam insta a los países miembros a fijar un impuesto para la banca que ayude a los países pobres a superar la crisis económica.

“El G20 tiene delante una oportunidad única para reorganizar la economía mundial a favor de los países pobres. No debemos volver a una situación en la que la codicia de los más ricos tenga prioridad sobre las necesidades de miles de millones de personas. Independientemente del modelo tributario que elija el G20, no debería favorecer económicamente a los bancos, sino a las poblaciones más pobres del planeta”, declaró Mark Fried, portavoz de Oxfam Internacional.

La ONG internacional está ejerciendo presión a favor de un impuesto bancario que recaudaría un mínimo de 200,000 millones de dólares anuales en todo el mundo, con el fin de afrontar el impacto que la crisis ha tenido en los países más pobres, así como las consecuencias del cambio climático. De la misma forma, este impuesto posibilitaría la recaudación de una suma similar que podría destinarse a los países ricos para solucionar problemas en el plano nacional.

“La aplicación de un impuesto al sector financiero es la mejor opción para obtener los recursos necesarios y salir de la crisis. El G20 debe aprovechar el momento y fijar un impuesto que ayude a conseguir recursos para combatir la pobreza y el cambio climático.

En la reunión en Corea del Sur, los ministros de Economía deben desarrollar un plan de aplicación de impuestos para el sector financiero, negociaciones que se cerrarán en la próxima cumbre del G20 en Canadá”.

En el mes de abril, el Fondo Monetario Internacional (FMI) entregó a los ministros de Economía del G20 un informe preliminar sobre la aplicación de un impuesto financiero.

La propuesta del FMI consiste en el establecimiento de dos impuestos que sirvan para subsanar el impacto de la crisis económica mundial, así como para afrontar futuras crisis: por una parte, una tasa que deberán pagar todas las instituciones financieras, y por otro lado, un impuesto tanto sobre sus ganancias, como sobre las pagas de sus empleados.

En cuanto al G8, éste ha roto su compromiso de donar 50,000 millones de dólares a los países pobres para 2010.

La crisis económica mundial ha ampliado los niveles de pobreza en diversas naciones en desarrollo, pero también en naciones ricas.

Como resultado de este agravamiento, sólo en África Subsahariana se calcula que unos 50,000 niños murieron por falta de ayudas económicas prometidas que no llegaron a tiempo, o simplemente, nunca llegaron.

¿Qué es el Impuesto Robin Hood?

En todo el mundo, una idea que va ganando terreno: la de un impuesto aplicado a las transacciones que realizan las entidades financieras entre sí , que podría generar miles de millones de euros para combatir la pobreza dentro y fuera de Europa, y hacer frente a los efectos adversos del cambio climático.

Este impuesto ha recibido diferentes nombres según el país - el impuesto "Robin Hood" o tasa "Robin Hood" en el Reino Unido, "Steuer gegen Armut" o "impuesto contra la pobreza" en Alemania - pero siempre siguiendo la misma idea: Una pequeña tasa que significará poco para las instituciones financieras pero un gran cambio para el resto del mundo.

¿Quién reclama este pequeño impuesto?

La crisis económica ha dejado al mundo miles de millones de euros de deuda y ha desencadenado un descontento general por parte de la población hacia los banqueros por gastar en exceso.

Políticos y personajes influyentes ya han expresado su apoyo a un impuesto sobre los millones de transacciones que tienen lugar cada día entre las instituciones financieras.

En el Reino Unido, Bill Nighy y Richard Curtis han hecho un corto en el que vemos a un banquero incómodo al afirmar que el impuesto sería "una buena idea". Los actores Heike Makatsch y Jan Josef Liefers aparecen en la versión alemana, que se pudo ver en el reciente Festival de Cine para la Paz. Más de 350 economistas de todo el mundo han firmado una carta en apoyo al impuesto.

¿Una tasación diminuta?

Según las estimaciones, un impuesto de alrededor del 0,05% sólo en las transacciones financieras podría generar entre 150.000 y 520.000 millones de euros en todo el mundo. Activistas de Francia, Reino Unido, Alemania y otros países sugieren que los ingresos se destinen a:

• Mejorar los servicios publicos y ayudar a los más tocados por la crisis económica actual

• Reducir la pobreza en el mundo

• Ayudar a los países más pobres poor countries to adapt to climate change.

En otras palabras, este impuesto podría ayudar a resolver la mayoría de los grandes problemas de nuestro mundo, sin que le cueste nada a los ciudadanos de a pie.






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