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Montreal: sede de la Cumbre Mundial sobre Haití

Martes 26 Enero 2010

Gobiernos, Instituciones, organismos y ONG’s del mundo se reúnen en Canadá para buscar salidas coordinadas en la ayuda humanitaria que el país centroamericano necesitará para levantarse de su tragedia.


La sede de la Organización de la Aviación Civil Internacional (OACI), ubicada en la ciudad canadiense de Montreal acoge desde el pasado 25 de enero una conferencia internacional que reúne a representantes de Asuntos Exteriores de los principales países y organizaciones internacionales como el Banco Mundial o el Fondo Monetario Internacional para debatir el futuro de Haití tras el terremoto que devastó el estado el pasado 12 de enero, y que ha dejado –por lo menos- 150,000 víctimas mortales según las últimas estimaciones oficiales.

La reunión tiene como fin coordinar la ayuda humanitaria que se envía a Haití para responder a las necesidades más inmediatas de las personas afectadas por el sismo.

Además, se fijará un acuerdo básico sobre la visión estratégica a largo plazo necesaria para la reconstrucción de Haití, que se determinará en una futura cumbre de líderes mundiales y cuya fecha y lugar se anunciará al final de la conferencia de Montreal. 

Por otra parte, los ministros de Asuntos Exteriores de la Unión Europea han acordado el envío de una unidad europea de gendarmería para apoyar la labor de la Misión de Naciones Unidas en Haití (MINUSTAH) a la hora de garantizar la seguridad en el reparto de la ayuda humanitaria.

La misión estará limitada a un periodo de seis meses y superará los 300 efectivos, según fuentes de la presidencia española de la Unión Europea.

Condonar la deuda de Haití

Por otro lado, y con motivo de la cumbre de Montreal, diversas ONG’s y movimientos sociales han reclamado la cancelación de la deuda externa de Haití, que asciende a 740 mil millones de euros.

La condenación total de este adeudo con el extranjero, afirman las organizaciones, es una de las cinco prioridades para la reconstrucción del país sudamericano.

Las otras medidas que debería tomarse, esta iniciativa, son: apoyar a los agricultores y pequeños empresarios, asegurar que las zonas pobres se beneficien de subsidios y programas de "Dinero por trabajo" que aceleren su recuperación económica; apoyar a la sociedad civil y al gobierno haitiano y mejorar las prácticas de construcción, por ejemplo, con edificios anti sísmicos y con la búsqueda de fuentes alternativas de combustible que reduzcan la deforestación.

Oxfam Internacional, una de las ONG’s que participan en el movimiento, explicó que la carga que representa la deuda externa y la preexistente crisis alimentaria, que ha llevado al país a importar el 40% de sus alimentos, dificultan la recuperación del país.

La ONG británica advirtió igualmente, que a dos semanas del inicio de la época de siembra, "es urgente dar pasos que impulsen la producción de alimentos y eviten más penurias a los tres millones de haitianos afectados por el terremoto".
La organización ha hecho un llamamiento a los donantes para que respalden el compromiso del Fondo Monetario Internacional de convertir en subsidio el préstamo de 70 millones de euros liberado para responder a la emergencia.

"Es necesario aprender las lecciones que dejaron desastres anteriores y asegurar que existen fondos disponibles para proveer de ingresos a la población local", afirmó Oxfam Internacional.

También es importante, según destacó la ONG, ayudar a la recuperación del Gobierno y la sociedad civil de Haití, para lo que es necesario el suministro de kits administrativos como grandes carpas que dispongan de las herramientas básicas de trabajo y los recursos indispensables para que los departamentos del gobierno vuelvan a operar.


Lo que será necesario para sacar a Haití adelante

De acuerdo a un texto emitido por el Instituto de Estudios sobre Conflictos y Acción Humanitaria, una vez finalizadas ya las tareas de búsqueda de supervivientes, se inicia una nueva etapa que debe tomar la crisis producida como oportunidad para encarar el futuro de Haití con una perspectiva omni-comprensiva y de largo alcance.

En este periodo, y mientras todavía el esfuerzo principal se concentra en la asistencia y protección de las víctimas, es fundamental adoptar ya desde su arranque una visión que vaya más allá de la emergencia y la rehabilitación, para pensar en la reconstrucción global del país.

Esa reconstrucción solo tendrá éxito si logra que Haití salga del pozo en el que lleva sumido tanto tiempo, consolidando un marco de bienestar que permita satisfacer las necesidades básicas de la población haitiana y garantizar su seguridad.

Igualmente vital para ello es la consolidación de un aparato estatal eficaz, transparente y respetuoso con los derechos humanos, así como el protagonismo de una sociedad civil dueña de su propio destino .

La apropiación por parte de los haitianos de toda la reconstrucción es clave, y para ello, -dice el Instituto de Estudios sobre Conflictos y Acción Humanitaria, son necesarias las siguientes directrices:

-Definir con precisión el marco institucional de la respuesta internacional a la reconstrucción, con la ONU como referente principal, tanto en su dimensión civil como en la de seguridad.

-Avanzar en la condonación total de la deuda externa de Haití.

- No apresurarse en las decisiones sobre reconstrucción y dar tiempo para que las misiones de evaluación de necesidades, más allá de la emergencia, tengan lugar. Las grandes decisiones sobre el proceso de reconstrucción deben venir de los haitianos.

- Asumir que al tratarse de un esfuerzo de carácter sostenido y de largo plazo, los compromisos deben ser también de esa naturaleza.

- Establecer mecanismos de control sobre los compromisos financieros asumidos en las Conferencias y que luego tienen un elevado grado de incumplimiento.

- Evitar los afanes de protagonismos bilaterales privilegiando la asunción de compromisos multilaterales y de instituciones internacionales.

- La Unión Europea en su conjunto debe ser un actor relevante en este proceso estableciendo sinergias entre sus diversos instrumentos de cooperación y abordando de modo estratégico su participación. El principio de división del trabajo es esencial.

- La consecución del desarrollo y la seguridad humana deben ser vistas como dos caras de la misma moneda. La ayuda de carácter policial o militar debe canalizarse a través de la misión de paz con mandato de la ONU (MINUSTAH) que, aunque necesitada de refuerzo, cuenta entre sus funciones con la colaboración en la prestación de asistencia.

- La creación de un entorno seguro para facilitar estas tareas pasa por la asistencia inmediata a las fuerzas policiales haitianas, incrementando su capacidad operativa al servicio de la seguridad humana.


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