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Informe de RSF: el peligro de informar sobre medio ambiente

Martes 15 Septiembre 2009

Periodistas asesinados, secuestrados, torturados o silenciados por un común denominador: reportar daños a la naturaleza. Y el fenómeno es global, según Reporteros sin Fronteras


El periodista guineano Lai Baldé vive amenazado. Tamer Mabrouk, blogger egipcio, tiene pendiente un procedimiento judicial. El periodista ruso Grigory Pasko pasó cuatro años en la cárcel. Su compañero uzbeko Solidzhon Abdurakhmanov acaba de ser condenado a diez años de cárcel. Víctima de una agresión, Mijail Beketov, periodista ruso, ha perdido una pierna y varios dedos. A Maria Nikolaeva, reportera en Bulgaria, le han amenazado con rociarla con ácido. Joey Estriber, periodista filipino, lleva desaparecido desde 2006...

¿Qué tienen en común todos estos periodistas, cuya lista está lejos de ser exhaustiva? Investigan, o investigaron, temas relacionados con el medio ambiente en países donde resulta peligroso hacerlo.

El trabajo de recogida de información representa una amenaza, considerada más que suficiente por muchas empresas, organizaciones mafiosas e incluso Estados y todo tipo de intermediarios, que sacan beneficios de un uso abusivo del medio natural.

Evidentemente, la restricción medioambiental significa un freno para sus proyectos. La prensa de investigación y los militantes ecologistas pueden entonces convertirse en testigos molestos, e incluso en enemigos a los que hay que eliminar.

En los países no democráticos, pero no solamente en ellos, los periodistas especializados en cuestiones medioambientales se encuentran así en las vanguardias de una nueva línea del frente. La violencia que padecen nos concierne a todos; es el fiel reflejo de estos grandes desafíos políticos y geoestratégicos.

La simple estancia de un periodista en un lugar sensible, donde su presencia se considera indeseable, basta para generar una crisis. Así, algunos periodistas extranjeros fueron expulsados de los pueblos del sur de China donde, en condiciones catastróficas, se desguazan la mayoría de los ordenadores que se producen en el mundo.

En otros casos es la publicación de una investigación detallada, mencionando hechos y nombres, lo que provoca una agresión coercitiva. Ese ha sido el caso de Mijail Beketov, herido gravemente por los esbirros de algunos oficiales, descontentos con sus investigaciones sobre un proyecto de autopista que atraviesa un bosque.

Otro asunto preocupante: los agresores no siempre son quienes se piensa. En la mayoría de los casos quienes cometen los delitos son esbirros de empresarios mafiosos o de políticos corruptos.

Pero, en varios países, RSF ha podido observar la siguiente paradoja: la población local, que sin embargo es la primera víctima de la contaminación y los diversos tráficos, hace piña con quienes están comprometiendo su futuro.

Por una razón evidente: quienes se enriquecen saqueando los recursos disponen de medios para, al hacerlo, dar empleos o ingresos a los más desfavorecidos. Lo que hace que la lucha contra la deforestación, o el combate contra las fábricas más contaminantes, resulten más difíciles e ingratos para quienes los llevan a cabo.

El despilfarro de recursos naturales es un tema sensible en todos los continentes

Los recursos naturales no son inagotables. Lo que es válido para el subsuelo lo es también para el suelo. Es verdad que los bosques rebrotan. Pero los que el hombre reconstruye hoy no tendrán nunca la riqueza biológica de los bosques primarios, que tienen cientos de miles de años. De ahí la importancia de conservarlos.

Eso es lo que intenta hacer Lúcio Flávio Pinto, fundador y redactor jefe del bimensual brasileño Jornal Pessoal en Belém (Estado de Pará, Norte). Ha publicado una serie de investigaciones consagradas a la deforestación en la Amazonia. Resultado: en total, se han emprendido 33 actuaciones judiciales contra él.

Ese es también el combate de Lai Baldé, periodista corresponsal de la radio Bombolom-FM en Bissora, en el norte de Guinea-Bissau. Al día siguiente de emitir un largo reportaje, en el que denunciaba la explotación clandestina de los bosques, recibió algunos “consejos”. El anónimo interlocutor de Lai Baldé simplemente le dijo: "¡Eh! querido hermano, ¿por qué insistes tanto en este asunto? Sabemos que la gente hace cosas malas. Pero no tenemos elección. No vuelvas a hablar de ello, ten la amabilidad...".

En Birmania, la cuestión se ventila de una forma aun más radical. La Oficina de Censura militar suprime de los periódicos cualquier referencia molesta de la deforestación. Para mayor beneficio de algunas empresas chinas.

Camboya perdió la mitad de sus bosques primarios en quince años, a pesar de los millones de dólares dedicados a la protección del macizo de los Cardamones. Tres periodistas que investigaron sobre la deforestación, como resultado de los informes efectuados por la organización Global Witness, recibieron amenazas de muerte.

Esos documentos hacían referencia a la implicación de algunas personas cercanas al jefe del gobierno en un tráfico de madera, de gran amplitud. El hermano de Hun Sen, Hun Neng, declaró que si algún representante de Global Witness iba a Camboya, le "golpearía en la cabeza hasta rompérsela".

Los periodistas de Radio Free Asia, uno de los escasos medios de comunicación que investigaron el tema en profundidad, fueron amenazados por un desconocido que acudió a los locales de la emisora en Phnom Penh. A uno de los periodistas, Lem Piseth, llegó incluso a amenazarle de muerte: "¿Eres tu Lem Piseth? - Si. ¿Quién es usted? – Eres un insolente, ¿quieres morir? - ¿Por qué me insulta de esta manera? – Por la historia del bosque. Entérate de que no va a haber tierra suficiente para enterrarte". El periodista se vio obligado a marcharse del país.

Se trata de un tipo de amenazas que hay que tomarse muy en serio. En Filipinas, Joey Estriber, presentador del programa de radio "Pag-usapan Natin" (¡Hablemos de esto!), en la provincia de Aurora (nordeste de Manila), lleva desaparecido desde marzo de 2006.

Secuestrado por cuatro hombres, nunca ha reaparecido. Joey Estriber era famoso por sus denuncias de la deforestación en la provincia de Aurora. En su programa volvía una y otra vez sobre la tala intensiva de árboles llevada a cabo por algunas empresas, que contaban con apoyos dentro de la administración. Había participado en una campaña en favor de la suspensión de nueve licencias, concedidas a empresas de explotación de madera en la provincia...

La deforestación en la isla de Sumatra (Indonesia) es una de las más rápidas del mundo. Una de las empresas responsables de ese desastre ecológico está relacionada con el muy poderoso conglomerado Sinar Mas.

Por eso, a los periodistas les resulta difícil denunciar el desastre. El 10 de julio de 2009, en la isla de Sumatra, primero unos agentes de seguridad de la sociedad de explotación forestal, y después unos policías, detuvieron a Cyril Payen, corresponsal de varios medios de comunicación franceses en el Sudeste Asiático. Los responsables de la PT Lontar Papirup Pulp and Papers ordenaron detener al periodista, y a su equipo, cuando grababan a unos camiones cargados con bolas de madera.

Cyril Payen investigaba una explotación forestal ilegal de esa filial del grupo industrial indonesio Asia Pulp & Paper, que también forma parte del conglomerado Sinar Mas. Varias empresas occidentales tienen tratos con Sinar Mas, sin ninguna consideración por la deforestación de Sumatra.

Otro ejemplo de despilfarro catastrófico de recursos naturales, que las autoridades locales intentan esconder: la destrucción del Mar de Aral. En junio de 2008, el periodista uzbeko Solidzhon Abdurakhmanov fue detenido en Karakalpakstan (Oeste), región autónoma de Uzbekistán.

Acusado de tráfico de droga, fue inmediatamente condenado a diez años de cárcel. Una sentencia que rápidamente, el 19 de noviembre de 2008, confirmó el Tribunal Supremo Local, a pesar de la multitud de anomalías que hubo en el procedimiento y de las contradicciones que aparecen en el acta de acusación.

El citado periodista escribió numerosos artículos sobre las consecuencias sanitarias y humanas de la catástrofe ecológica del Mar de Aral.

También en Brasil Vilmar Berna, especialista en medio ambiente y director del diario Jornal do Meio Ambiente, recibió intimidaciones durante mucho tiempo. Su periódico trata, entre otras cosas, el exceso de pesca clandestina y las amenazas que pesan sobre la fauna marina protegida de la Bahía de Río.

En mayo de 2006 dejaron delante de su casa un cadáver ensangrentado, medio calcinado. Por si el "mensaje" no era suficiente, una voz de mujer sin identificar le advirtió por teléfono que iban a matarle pronto.

Vilmar Berna presentó una denuncia en la policía de Niterói y contrató dos guardaespaldas en su domicilio. Pero no ha podido seguir manteniendo la protección por falta de recursos económicos. En el vecino Estado de Espirito Santo (Sudeste), Fabrício Ribeiro Pimenta tuvo que huir de la región tras el atentado que sufrió el 30 de julio de 2009, aparentemente encargado por el propietario de una marmolería clandestina. El periodista denunciaba sin tregua los vertidos tóxicos de la empresa, instalada en plena zona residencial.

La denuncia de las contaminaciones es una segunda fuente de amenazas para los reporteros

En Egipto, la Trust Chemicals Company lleva años vertiendo aguas no recicladas en el lago Manzalah y en el Canal de Suez, no lejos de Port-Said. Por miedo, o bajo el efecto de la corrupción, lo cierto es que la administración se abstiene de intervenir.

Tamer Mabrouk, un simple bloguer, se ha arriesgado a publicar en Internet los resultados de sus investigaciones. Está denunciado, desde junio de 2008, por "difamación". “[...] Yo mismo intenté un proceso contra esa empresa, reclamando su cierre por “perjuicios”. El tribunal se declaró incompetente.

Paralelamente, unos responsables de la Trust Chemical Company me pidieron que retirara la denuncia a cambio de una cantidad de dinero. Me negué a hacerlo. Ahora exigen la publicación de un desmentido”. El 26 de mayo de 2009, el tribunal de Al Zohor, de Port-Said, condenó a Tamer Mabrouk a pagar más de 6.000 euros de multa. Una suma muy superior a los ingresos anuales del bloguer. Después le despidieron del trabajo.

En Costa de Marfil han olvidado muy pronto que en septiembre de 2006 el Probo Koala, un barco fletado por la sociedad Trafigura, vertió en plena naturaleza grandes cantidades de productos tóxicos, provocando la muerte de diez personas y la intoxicación de 7.000.

Pero, después del enorme escándalo que se armó, el tema ha desaparecido de los periódicos. El impulso de vigilancia se ha desvanecido. Se sospecha que los industriales de Yopougon, que vierten productos químicos en la laguna de Abidján, mantienen el tabú a base de deslizar “ sobres” en los bolsillos de los periodistas.

En China, Wu Lihong fue condenado a tres años de cárcel por avisar a los medios de comunicación, chinos e internacionales, de la contaminación que existe en el lago Taihu, el tercero más grande de China.

Denunciaba en Internet que el lago se está asfixiando por culpa de los salvajes vertidos industriales. En 2005, el Departamento de Propaganda, encargado de la censura, esperó diez días antes de autorizar que la prensa pudiera hablar de la contaminación de benceno en el río Songhua, poniendo en peligro la vida de millones de ribereños.

También en China, los militantes ecologistas que recurren a los medios de comunicación sufren la represión. Así, en julio de 2009, el activista antinuclear Sun Xiaodi fue condenado a dos años de reeducación por el trabajo. A su hija también la enviaron a un campo. Llevan detenidos desde junio por "divulgar secretos de Estado en el extranjero" y "difundir rumores".

En realidad, al militante ecologista le sancionaron por publicar información sobre la contaminación generada por la mina de uranio Nº 792 en el Gansu. También había denunciado en Internet, y a medios extranjeros, la corrupción de oficiales del distrito de Diebu (Gansu), que consiguieron importantes ayudas del Estado exagerando el impacto en su región del terremoto de Sichuan. Sun Xiaodi, antiguo trabajador de la mina N° 792, lleva veinte años denunciando sin cesar la contaminación radiactiva.

Otro ejemplo flagrante : en Perú, la contaminación provocada por el complejo metalúrgico de Doe Run Peru ha hecho de La Oroya, en los Andes, la quinta ciudad más contaminada del mundo. La población (35,000 habitantes) vive permanentemente en medio de gases y metales pesados.

Pero nadie oirá hablar de este escándalo porque la empresa ha puesto en marcha un sistema de vigilancia, rústico pero eficaz, mediante una red de "animadoras de la salud" que peinan la ciudad: cualquiera que hable con un periodista independiente se arriesga a perder su trabajo, y sus derechos sociales. La población, miserable, ahora está en contra de una prensa que podría hacerle perder su único medio de subsistencia. Los asalariados de Doe Run Peru han rechazado el plan de salvamento ecológico para conservar sus empleos.

Por último, aun más problemático: el caso de Grigory Pasko. Este periodista ruso, que trabajaba en la revista ecológica Ekologiya i pravo y fue corresponsal del periódico militar Boevaya Vakhta, estuvo veinte meses encarcelado entre 1997 y 1999, incluso antes de ser juzgado, y condenado después en 2001 a cuatro años de prisión incondicional por espionaje y alta traición.

La justicia le consideró culpable de haber participado ilegalmente en una reunión del Estado Mayor de la Marina con el fin de recoger informaciones secretas, para enviárselas a algunos medios japoneses. Grigory Pasko denunciaba la contaminación provocada por el práctico estado de abandono en que se encontraban los submarinos nucleares del ejército ruso.

Había hecho públicas unas imágenes de la flota rusa arrojando deshechos radiactivos líquidos al Mar de Japón. Las imágenes, grabadas mientras era corresponsal del periódico militar Boevaya Vakhta y emitidas por la televisión japonesa NHK, provocaron fuertes reacciones internacionales.

Grigory Pasko, quien presentó sendos recursos ante el Tribunal Supremo ruso y el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, recibió en 2002 el Premio Reporteros sin Fronteras-Fundación de Francia, por su combate contra la censura.

Los riesgos de defender las zonas naturales protegidas

El 9 de febrero de 2007 Maria Nikolaeva publicó en Politika una investigación titulada “La cruzada contra Strandja”, denunciando un proyecto de construcción inmobiliaria en el centro del sitio protegido más importante de Bulgaria.

Aquel mismo día se presentaron dos hombres en su oficina: "Sabes bien que no se escriben cosas como esas. ¿Sabes lo que les ocurre a las periodistas curiosas? Se las rocía con ácido."
Mijail Beketov es periodista en Khimki, en las afueras cercanas a Moscú. Lleva mucho tiempo denunciando a las autoridades locales y se ha forjado una reputación de defensor del bosque de Khimki, amenazado por el proyecto de construcción de una vía rápida entre Moscú y San Petersburgo. En mayo de 2007 unos desconocidos le incendiaron el coche.

En febrero de 2008 le abrieron una instrucción judicial. A principios de noviembre de 2008 preparó una carta de petición, dirigida a las autoridades rusas, firmada por los habitantes de Khimki que se oponen a la destrucción del bosque. No tuvo tiempo de echarla al correo: el 13 de noviembre unos desconocidos le pegaron hasta la muerte, o al menos eso creían ellos.

Tras varios días en coma, el periodista sobrevivió aunque tuvieron que amputarle una pierna y varios dedos. El pasado 19 de enero, uno de sus abogados, el letrado Stanislas Markelov, fue asesinado en pleno centro de Moscú. Novaïa Gazeta publicó la carta de Mijail Beketov en su edición del 18 de febrero de 2009.

Pero los habitantes de Khimki no vieron nunca ese periódico: un desconocido compró todos los ejemplares antes de que fuera distribuido. El alcalde de Khimki, Victor Streltchenko, promotor del proyecto inmobiliario al que se opone Mijail Beketov, ha salido reelegido en marzo de 2009.

Un combate largo y duro

Yann Arthus-Bertrand y diez miembros de su equipo -asistentes, técnicos y productores-, efectuaban un reportaje para el programa “Visto desde el Cielo” cuando les detuvieron el 20 de febrero de 2008, en el aeropuerto de Puerto Iguazú, en Argentina.

El equipo de rodaje investigaba la controversia suscitada por la construcción de la presa de Yacyreta, cerca de Posadas (capital de la provincia de Misiones). Unos policías observaron con suspicacia el encuentro del equipo con los habitantes del pueblo de El Brete, que están en contra de la construcción de otra presa en el perímetro de su localidad, y después prohibieron volar al helicóptero alquilado para el rodaje. El equipo no quedó en libertad hasta pasados cinco días, y después de pagar una fianza.

El informe completo sobre estos riesgos que enfrentan los periodistas medio ambientales será publicado oficialmente por Reporteros sin Fronteras el próximo 17 de septiembre, el texto saldrá junto con el libro: 100 fotos de Naturaleza por la libertad de prensa, publicado recientemente.


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